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miércoles, 17 de febrero de 2016

''mi amor, todo fue un error''

''Mirá, nuestras manos encajan re justo ¿no?'' me dijiste esa vez que salimos a caminar bajo el sol. Yo te miré, sonreí y seguí caminando, sabiendo que esas palabras, fueron la caricia que a mi alma le faltaba.
¿Por qué es tan difícil que me quieras querer como yo a vos? Estoy tratando, y no es tarea fácil olvidarte. No. Porque más allá de todo, no te quiero olvidar.
Quiero hablarte, verte, sentarme en una plaza con vos y que me cuentes muchas anécdotas de tu trabajo mientas veo como te enojas, como te reís y como me mirás. Tu mirada es la magia de mi vida. Te amo con cada partecita de mi corazón, y dudo que algún día lo sepas entender.
No tengo ganas de querer a nadie más, porque sé que iría a pasar lo mismo. No quiero llorar más por vos ni por nadie. Pero me resulta imposible sacarte de mi cabeza.
¿Tan difícil será poner la mirada sobre una persona como yo? No soy lo mejor del mundo, lo reconozco eh. Pero tengo un corazón tan fácil de querer, que si pudiera, yo misma elegiría que alguién me quiera como yo quiero a los demás.
Al fin y al cabo, yo solo quiero tomar tu mano y acompañarte a tomar el bondi por las mañanas (todas las mañanas de mi vida) Quiero que me abraces en cada semáforo como siempre lo hacés, y tomemos otro café de vainilla en la Alsina. Qué me celes de mis amigos y acaricies mi cara todo el tiempo mientras me mirás. Quiero hundirme en vos y despertar en tu piel. Así, toda mi vida.

lunes, 15 de febrero de 2016

gracias a dios es una noche del diablo.

Tal vez llega un momento en la vida en que empezamos a creer en los efectos del Destino, de eso que siempre hablan las canciones y mi artista favorito. Quizás la suerte nos guiña un ojo, y arranca para no saber como parar.
Otras veces, nos juega mal y tira en off site. En el partido de la vida todos pateamos mal algunas veces ¿no? Como Higuain y ese penal en el mundial, vos podés salir y patear cabezas sin saber. 
¿Estamos realmente enfrentados a la vida? Somos conscientes de los riesgos e igual vamos, siempre para adelante. 
Soy la menos indicada para hablar de la suerte, del Destino, porque siempre me tocó perder. Y no espero una satisfacción por aquello que se fue, sólo un poco de paz conmigo misma.
Quiero salir, reír, llorar y abrazar. Para que el mundo conspire a nuestro favor y pueda crecer. 
Todo sigue igual, siguen mis planteos, mis dudas, mis conflictos, mis miedos, mis inseguridades, mi vida esta igual que antes (y siempre) pero aprendí a saber marcar una carta. Aprendí a no esperar aprender nada. Porque tratando de no equivocarme, todo sale mal y después no puedo volver atrás.
Tengo miedo a no olvidar que quiero olvidar. Y miedo a caer, sabiendo que no hay nadie que sea capaz de agarrarme la mano o siquiera tirarme un colchón en el piso para amortiguar la caída. 
¿Qué más da? Si todo lo que damos nunca vuelve, nunca funciona y esa especie de frisbee que es la vida a muchos no nos sirve de nada. Es más, siempre tratamos de tener el mejor viento y calculamos lo mejor posible para tirarlo, pero dejamos la probabilidad de la física afuera y ahí lo tenemos, lo lanzamos en direcciones erradas. 

Ya no sé bien de que se trata esta entrada, porque tal vez el alcohol y la noche hacen que te quiera más de lo que quiero quererte conmigo, entonces para mi la suerte de la vida es esa, el olvidar todo y fingir que todo está bien. Hice un fondo blanco y caminé me olvidé que te había olvidado vos sabés, no entiende de razón un corazón trasnochado. Lo único que tengo en claro es que quiero olvidar que alguna vez quise tanto que no me sirvió de nada. Quiero aferrarme a la vida, y nunca más a alguién. Esto no es para mí, ya lo entendí. Porque nadie puede querer como lo hago yo, y no estoy preparada para seguir llorando por algo que nunca va a ser.
No es resentimiento, es entender que no sé merecer. Para que seguir buscando, si con un par de canciones en la noche y un cigarro al amanecer soy feliz. O eso trato. Porque aunque no quiera, me duele, lastima y molesta eso de no saber para dónde ir cuando ya no sé que hacer. El destino, la vida, la suerte y todo eso me vale una mierda. 

“Las mañanas de domingo cuando, atontados pero felices por ese día de asueto que empieza, nos ponemos un viejo jersey cómodo y bajamos a preparar el café (…) Uno se siente deliciosamente medio dormido todavía, disfruta aún unos instantes, en silencio, de no estar sometido a la ley del trabajo, se frota los ojos con aprecio por sí mismo y, cuando ya se eleva el olor palpable del café caliente, se sienta al fin ante su tazón humeante, (…) y, entornando los párpados, reconoce en silencio el sabor agridulce de la felicidad”.
Muriel Barbery


miércoles, 10 de febrero de 2016

Llénate el vaso, preciosa, y brindemos por lo que nunca será.

Vivías lejos, nunca supe bien. Si tenias nombre, me lo olvidé.
Son las 5 y Palermo tiene poco que contar.
En casa hay dos vinos, si prometes que no te enamorás.
Subimos a un taxi fantasma. Asomaba el hocico del sol.
Otra noche, otra almohada lejos del nido y yo sin caparazón.
Siempre esta pata de palo fue más zorra que mi corazón.
Y así quedamos, fulanos de nadie.
Digamos poco, preciosa. Y brindemos por lo que viene y se va.
Por ser de estreno el asunto...No estuvo tan mal. No hay besos campeones en un primer round.
Después nos dormimos. Creo que ni te abracé. Afuera llovía como la penúltima vez.
Junto los vidrios de un vaso mientras desayunas un papel  y planeamos un viaje a Gesell que jamás vamos a hacer.
Siempre este parche en el ojo fue más lejos que mi corazón.
Y así quedamos, fulanos de nadie. Y esta jodido mojarle la oreja a la soledad.
Brindemos por lo que viene y se va.  Siempre se va.
Lo que nos cura se va.
Se queda un rato,  nos mima,  nos miente,  y después se va.
Después se va.

limerencia.

Y entonces miré tus ojos, esos ojos café que no permitían que me perdiera de camino en la oscuridad. Porque brillaban. Brillaban tanto que alcanzaban a mi oscura y lejana alma. Esa luz llegaba al más recóndito espacio de mi roto corazón.
Y cuando te miré, supe por fin que era lo que quería: Besarte, cada día, cada tarde, cada noche, cada mañana, cada amanecer y ocaso. Por fin pude ver en tí todo eso que buscaba.
Entendí que los ojos pertenecen a aquel que los hace brillar. Por eso estando contigo, no necesitaba mirar a nadie más. No por obligación, ni fidelidad amor, no lo creas. Nunca cambiaría mi libertad por nadie. Era por algo más fuerte que yo, algo que me brotaba natural: Q U E R E R T E.
Entender que no quería a nadie más en mi vida que no fueras tú, no quería besar, abrazar ni siquiera tocar a alguién más. Porque tú, eras todo lo que jamás hubiera pensado tener. - Porque aún recuerdo esa mañana de Invierno que te volví a ver, y dijiste que me querías. ¿Tú te acordaras de cada palabra que te he dicho como yo de las tuyas?
Era mirarte y sonreír, mirarte y pensar que como tú no hay otro y que si por mi dependiera, hasta el alma te besaría.  Era mirarte y no encontrar nada que no me agrade de tu rostro, de tu cuerpo. Hasta esos labios que no logran esconder tu gran sonrisa, esos mismos que tú odias eran lo mejor de mi vida. Porque esa sonrisa, me la guardaría en una pequeña cajita para abrirla en mis noches de soledad, sólo para saber que tenía una razón por la cual dormir y a la mañana siguiente despertar: tú.
Era mirarte y saber que quería que cada rincón de mi piel sea tuyo, que mis manos se enreden en las tuyas y mis besos te lleven a otro espacio pero tu cuerpo se quede en mi cama. Era saber que quería que fueras mío, que fuéramos uno en esto que muchos llaman amor. 
Lastimosamente en las historias siempre hay un ''sin embargo (...)'' y esta no es la excepción.
Sin embargo, amen de todo esto, no quisiste que así sea. No pudiste quererme cariño, no pudiste quererme de tal forma que todo eso que yo sentía floreciera. Y no soy quién para robar amor a escondidas. ¡Cuánto lamento no haber sido para tí lo que tú has sido para mí! Porque ya no quiero querer a alguién que no me quiera, no quiero esperar más migajas de tí. Porque aún sabiendo que te alejarías una vez más de mí, te esperaría como la primera vez. Y te desearía suerte con quién estés, y entendiendo el tiempo que te quieras tomar. Sólo sabiendo que ibas a volver.

Hoy te digo adiós luego de confesarte todo eso que ya bien sabías, porque sin dudas, tú ya sabías que era interinamente tuya. Aún sabiendo lo mal que suena eso en una chica. 

hasta la próxima viejo amor, sé que mientras vos seas feliz, yo lo seré. te amo (n)

martes, 9 de febrero de 2016

Seguimos soñando.

Nunca termino de entender lo que sucede dentro mío.
Camino sin un destino aparente, y quizás sólo quiero llegar a un sólo lugar.
Leo como si me metiera en cada estrófa de mi libro favorito, sólo para sentirme personaje de una historia de amor.
Veo películas, y por dos minutos me pierdo en la historia. Dónde cada situación melodramática termina en un beso y mi corazón late a mil, como si esa que está en la estación del tren fuera yo. Y el chico fuera el amor de mi vida.
Escribo como si sólo te amara a vos y no me importa que la quieras a ella, pero en realidad sí me importa que la quieras.
La vida no tiene esas situaciones: No toda situación melodramática termina en un beso, hay más probabilidades de que te pise un coche a que te choques a alguién cerca del suelo, por haber dejado  caer distraída esos papeles que casualmente te está ayudando a levantar ese pibe de ojos cafés en la fila del súper. ¿Insólito? No, novela. Drama. Amor. No hay nada de realidad en la ficción.
Sin embargo, a pesar de saber todo esto (porque sí, creer en las historias de amor no te hace boluda) no puedo contener el llanto ante una película romántica. Simplemente no.
Voy por la vida como si todo me chupara un huevo, y después termino llorando por los rincones más oscuros de mi habitación. Porque lo real no es que finja que me chupa un huevo y no me importa nada, la cuestión es que todo me importa mucho. Asimismo con las personas, puede ser que salga con alguién y al cabo de unas semanas ya no lo quiera ver más, pero no quiere decir que cuando esa persona ignora todo lo que teníamos no me duela. Somos hijos del rigor ¿no? queremos algo cuando no lo tenemos, y no lo queremos cuando sí. Irónico. Como la vida. -
Tal vez no sé querer, y tampoco sé dejarme querer. Aunque escribiendo sinceramente, creo que nadie me quiso como yo lo hice. Y no, no es subestimarme, es que es imposible. Nunca me elegiría para estar conmigo. Pero por dios, como quisiera que alguién me entienda! Tampoco es que soy tan complicada, sólo quiero ser libre y estar con una persona en serio. No quiero compromisos ni llamadas con celos, pero quiero mensajes de ''pasala lindo con los chicos, yo salgo con amigos''. No quiero mentiras, y fidelidad por obligación menos. Siempre creí que la infidelidad se debe a la otra persona, no a uno. Nunca me enojaría porque me dejen por otra persona, sólo si no es sincero. Porque la felicidad la busca cada uno, y ¿por qué obligar y ahogar a una persona? No tiene sentido.

Ficción, show. Resulto ser vulnerable, pero ante la apariencia las personas se dejan engañar, entonces ¿de qué sirve ser real? No voy a andar por la vida diciéndo que en realidad amo las películas de terror, pero más amo las románticas. Porque muy dentro mío, me siento bien cuando el chico besa a la chica después de todo lo que pasaron para estar juntos. Y siento ese cosquilleo acompañado de lágrimas cuando se da, porque lo único que sueño es un amor real, de película. Unos brazos en mi cama para abrazar cada mañana.
Tampoco voy a decir que amo ser libre, pero ¿por qué no tener ambas cosas? Quiero ser amiga, compañera, amante y novia del amor. No todo es tan estricto como parece. Y eso es que nadie logra comprender, o tal vez nadie piensa como yo.
Sé que juego mal, pero tanta cotidianidad hace mal.
Volviendo al principio, creo que tengo que dejar de creer en la ficción, y vivir un poco el hoy. Aunque muy dentro mío, jamás dejaré de creer que esa persona puede llegar a mí. Porque lo único que hice fue querer mal, y llorar porque no me correspondía.
Entonces, no tiene caso seguir fingiendo. Si demás está decir que vivo y muero por enamorarme del amor.
Fácilmente puedo contrastar todo esto diciéndo que el problema soy yo, porque lo sé. Pero que más da, me gusta escribir sobre el desamor tanto como me gustan los abrazos.

lunes, 8 de febrero de 2016

infierno blanco.

d í a s  l l e n o s  d e  m e l a n c o l í a

Volvamos una vez a aquello que nos hizo felices, volvamos en forma de visitantes que sólo quieren una perspectiva de eso que pasó hace tiempo. Pero nunca volvamos con ganas de quedarnos, porque sabemos que eso es imposible! Todo es pasajero, absolutamente todo: El amor, el dolor, la alegría, la tristeza, la melancolía, el llanto, la risa... la vida. 
¿Por qué vivir días pensando en eso que fue y ahora ya no? Si podemos seguir creando momentos que lo suplanten, y quién sabe, tal vez sean mejores. Y así cada vez más.
No cerremos las puertas a creer, a volver a ''ser felices''. Porque de eso se trata la vida, de buscar crear momentos que nos hagan bien, la felicidad es un momento. Y tenemos que saber que no dura toda la vida. Son momentos. Vos sos el único que puede hacer que ese momento se extienda,y dure lo que vos quieras que dure. -Saber que cuando caes, siempre te vas a levantar. Porque así es la vida. Un largo camino de aprendizajes, y cada cicatriz, es una historia que contar (o guardar)
Si algo se fue, tengamos la certeza de que estuvo el tiempo que tuvo que estar. Nadie está en nuestras vidas por más o menos tiempo que lo correspondido. Mucho más hablando del amor, de la amistad.
No corrompas tu alma con chantajes cínicos, sé feliz por lo que te toca que lo mejor siempre está por llegar, cuando menos lo esperes.
Nosotros somos los únicos responsables de buscar la tan preciada ''felicidad''. No cae del cielo, ni mucho menos, está al lado de otra persona. Vos sos feliz porque sos vos. Tal vez una persona lo que hace es compartir todo eso que sos y tenés dentro, pero jamás te puede ayudar a ser feliz. Sacate eso de la mente! 

Voy a tomar, voy a beber  y dejar al azar, que este sentimiento  no se termine jamás. 

Una célula de vida.

A ciencia no sabemos la historia de cada cosa que tocamos. Suponemos. Miramos y sin siquiera mirar, ya pensamos. Aunque no nos den la de ganar. Pensamos y concluimos una hipótesis tal vez errada, pero ¿qué más da?
Hoy vuelvo a caer en la monotonía diaria de pensar (te) y saber que para casi todo hay solución. Menos para el olvido. 
Hoy estás en un mundo dónde cada persona tiene un poco historia. Una historia que no puede dejar atrás (mucho menos por vos). Ya no tenemos 15 años, ya no estamos para muchas tonterías. En sí, a esa edad me hubiese gustado conocer el mundo de esta manera, o que todos vivamos un poco como a las 15. Pero con 18. ¿Se entiende?
Ser maduro e inteligente en nuestras acciones, pero no perder la magia de enamorarnos a primera vista. La magia de reírnos cuando nos miramos al espejo y estamos mal peinados. De abrazar en una película de terror, y que no todo comience y termine en la cama.
Porque la vida se trata de momentos, de disfrutar, de sonreír, de abrazar, de escuchar, de reír a carcajadas y de llorar a cántaros.
De mirar por la ventana cuando está lloviendo, y de sacar la cabeza por la ventanilla en la autopista.
De viajar en el bondi y escuchar tu música favorita, moviendo la cabeza de un lado a otro sin importar que el cuarentón de enfrente te esté mirando.
De soñar. De vivir la vida como si fuera tu último día.
De mirar tu serie favorita en la oscuridad de tu habitación, o con tu mejor amigo.
De caminar en la plaza con auriculares pero sin internet en tus manos.
De saltar y gritar en un recital, pensando en esa persona especial.
De ir a tu heladería preferida y comer ese gusto que más amas.
De salir del trabajo con buenas vibras, aunque te hayas bancado 8hrs a personas incoherentes.
De tomar tanto alcohol como malas decisiones, y acá me disculpo, eso no quiere decir que viva ebria. Porque todos nos equivocamos.
Y ahí está el otro punto: La vida también se trata de equivocarnos, de tomar malas decisiones y reírnos de ello. Tal vez llorar, pero sabiendo que todo sirve. Lo bueno y lo malo. Si no, no estarías leyendo esto, porque yo no lo estaría escribiendo.
De perdonar, y amar, también de eso se trata la vida.
De disfrutar y odiar. Pero más que nada, se trata de vos y de vivir.
De dar todo por ser feliz, o porque ese momento que te lleva al extremo dure un poquito más (y si no te merece, que se vaya a la puta que lo parió)

Me remonto a la vida, y recuerdo a alguien lamentada porque estaba saliendo con alguién que, al parecer, no había olvidado a su ex pareja del todo. ''¿Qué pretendes? No vas a ser la única, ni la primera ni la última.'' A veces resultamos egoístas, y ahí está el problema.
Puede remontar otra situación personal, e imaginarme lo mismo; No pretendía ser la única en su vida, pretendía que me quiera, un cuartito de lo que yo lo quería a él. Pretendía un beso sincero, y una caricia en mi mejilla por las mañanas. No pretendía verlo todos los días, pretendía su querer, sus brazos que me daban calma. Nada más.
Qué irónica es la vida, vos querés y no te quieren. Te quieren y vos seguís persiguiendo a ese que no quiere saber nada con vos. Mientras que ese que a vos te ignora, seguramente es ignorado del otro lado, por eso a veces vuelve a vos. Y así, es un ciclo de pura agonía y vida, que hay que saber llevar.
Un cantante que admiro alguna vez dijo que el amor es democracia, ¡Y cuánta razón!


domingo, 7 de febrero de 2016

arrepentidos al final del camino.

“Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano 
y encadenar un alma. 
Y uno aprende que el amor no significa acostarse, y que una compañía no significa seguridad, 
y uno empieza a aprender… 
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, 
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, 
y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, 
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes… 
y los futuros tienen su forma de caerse por la mitad. 
Y uno aprende que si es demasiado hasta el calor del sol puede quemar. 

Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, 
en lugar de que alguien le traiga flores. 

Y uno aprende que realmente puede aguantar, 
que uno es realmente fuerte, 
que uno realmente vale, 
y uno aprende y aprende… y así cada día. 

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado. 
Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos y sin pretender cambiarte puede brindarte toda la felicidad. 
Con el tiempo aprendes que si estás con una persona sólo por acompañar tu soledad,
 irremediablemente acabarás no deseando volver a verla. 
Con el tiempo aprendes que los verdaderos amigos son contados 
y quien no lucha por ellos, tarde o temprano, se verá rodeado sólo de falsas amistades. 
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en momentos de ira siguen hiriendo durante toda la vida. 
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, 
pero perdonar es atributo sólo de almas grandes. 
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente es muy probable que la amistad nunca sea igual. 
Con el tiempo te das cuenta que aún siendo feliz con tus amigos, lloras por aquellos que dejaste ir. 
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida, con cada persona, es irrepetible. 
Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, 
porque el sendero del mañana no existe. 
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas y forzarlas a que pasen ocasiona que al final no sean como esperabas. 
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante. 
Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás a los que se marcharon. 
Con el tiempo aprenderás a perdonar o pedir perdón, 
decir que amas
decir que extrañas
decir que necesitas
decir que quieres ser amigo
pues ante una tumba, ya no tiene sentido. 

Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo…”

sábado, 6 de febrero de 2016

Sentimientos en off.

Te extraño de una forma que, notoriamente, vos a mí no. Sé que no se llama amor, porque dificilmente le encuentro sentido a esa palabra (y mucho menos sin vos) Pero casualmente, siento que tenía todo para serlo, por lo menos de mi parte.
Tardes juntos, mañanas de charla y café. Necesariamente tenías que irte, no imagino como sería que te quedaras. Aunque eso hubiera sido el gol de mi vida. Pero hoy no te tengo, y sólo estoy cargando una mochila llena de sentimientos vacíos. Vacíos de amor. Vacíos de todo. Y llenos de miedo.
¿Quién no conoció alguna vez a esa persona que le dobló el moño por un rato? Vos a mí me duraste una vida, tres, cuatro años ¿qué más da? Si jamás fuí tuya, y vos jamás quisiste ser mío.
A veces se te escapaba un 'te extraño', 'te quiero mucho' y demás ficciones que decías con tu hermosa voz. ¡Cuánto te adoro! Siendo yo lo menos demostrativo que existe, a veces te hacía dar cuenta de cuánto te quería, y de cuánto podía dejar por vos. Pero no me valió de nada.

¿Qué se sentirá que te quieran y se la jueguen por vos? ¿Qué será que te abracen por las mañanas dándote un beso diciendote 'amor'? No estoy preparada para que no seas vos.
Quiero brindar por el amor que no tengo y que quiero, brindar por hacerle el bien a las personas entre tanto mal, brindar hasta emborracharme y terminar en algún lugar extraño con alguién a mi lado, brindar por vos, por mí y por todos aquellos que se la jugaron por vos. En este caso, esa, no fuí yo, porque ya no quiero ser un cómodin, ya no quiero ser parte de tu vida cada vez que alguién más ya no está. Me hacés mal, me hago mal. 

Escribamos nuestros sentimientos. 
Aceptemos que terminó. 
Aceptemos que duele.
Evitemos la tortura.
Evitemos sentirnos vulnerable.
Démonos tiempo para reaccionar.
Querrámosno un poquito más.
Busquemos el apoyo en lo que tenemos cerca.
Reconoce que antes tenías una vida, y la vas a tener sin él.

jueves, 4 de febrero de 2016

Sin decir nada, puedo decirlo todo. Y sé que un hecho, no te cambia la vida. Ni un sentimiento cambia el hecho. Hablemos de amor, de sentimientos, de todo lo que podamos sentir por una persona.  Y a la vez, hablemos de no sentir nada. ¿En que cambia? Exacto, nada.
Si cuando más lo deseas, nunca llega. Si cuando menos lo pensás, es ahí cuando estás en quién sabe dónde con quién sabe quién. Pero sos vos. En tu máximo esplendor. Sin atuduras. Con miedos, pero libre. Porque de eso se trata la vida. De libertad.

martes, 2 de febrero de 2016

viajaré aprendiendo a seguir.

De tanto en tanto, despierto. Algunas veces con vos al lado mío. Entonces despierto realmente y me doy cuenta que estás lejos, tan lejos como esa hoja en la cúpula del árbol más alto de nuestro barrio. Tan lejos como los kilómetros que te llevan de tu casa al trabajo, y viceversa.
El milagro del quererte tanto me está matando.
La distancia de tenerte cerca y lejos al mismo tiempo.
Esa distancia que no me impide besarte, pero si quererte correspondidamente.
Esa distancia que hace que pueda tomar tu mano, pero no que seas mío.

viernes, 29 de enero de 2016

Utopía de amor.

Pasa el tiempo y no te encuentro, más allá de unos simples versos que pueda llegar a imaginar y plasmar en un papel para vos.
Pasa el tiempo y no imagino como serían mis mañanas sin tomar un café con leche con vos en algún bar; ¿Cómo imaginar una tarde sin hablar con vos? ¿Cómo imaginar una noche en la que no esté deseando que mi celular suena y seas vos?
Pasa el tiempo y lo único que quiero es volver en el tiempo para detenerlo justo en el instante que te abracé en alguna plaza. Me quedé sentada y vos te paraste, querías irte, era tarde. ¿Un ratito más? Te abrace por la cintura y ese momento, juro que fue infinito en mi alma. Eterno en mi memoria.
Pasa el tiempo y ya no sos vos, ni tampoco soy yo. Es la vida. Es ese famoso destino que no nos deja de cruzar, aún sabiendo que no estamos correspondidos. ¿Por qué será? ¿Con qué fin nos (me) hacen sufrir?
Sigue pasando el tiempo, y sólo vos podés hacerme reír de verdad. Sonreír de amor cada vez que te miro. -¿Por qué esa cara cuando me mirás? +Me río de vos -Pensé que porque te gustaba mucho. Sabés que me muero por vos.
Acá estoy, con el tiempo a mi favor y el amor que siento por vos, en mi contra. Tengo que entender que no sentís lo mismo, que jamás me vas a llegar a querer ni el cuarto de la mitad de lo que te llegué a querer.





dejaré de llorar // en algún tiempo
dejaré de pensarte // en algún paseo por la plaza
dejaré de leerte // en mis libros favoritos 
dejaré de escucharte // en mis canciones preferidas




Cuando deje de ser solo tuya en mi mente, ahí va a ser el día que libre mi corazón. Y tal vez, sólo ahí, volveré a verme en la mirada de alguién más.

martes, 26 de enero de 2016

Errar es vivir.

Y hoy puedo entender, que a pesar que nos cansemos de vivir raspados por tantas caídas, esas cicatrices son nuestro formulario para demostrar que vivimos la vida. Sin errores no hay aprendizaje, porque de lo malo la idea es que aprendas.
Acá de nuevo, extrañando de una manera que podría llegar a decir, horrible, asquerosa, hasta casi inhumana. (Exageración de amor, quizás)
Acá de nuevo, pensando en vos y en todas las ideas que me hice. Y lo juro, te quiero como a nadie pero esto ya no me sirve de nada. ¿De qué me sirve querer a alguién que le da igual que le hable, le escriba o siemplemente lo quiera? Es verdad, yo sólo me encuentro cuando estoy con vos. Qué más da, nadie muere a razón de un sentimiento. Soy una persona con un pasado terrible, y pasé demasiadas cosas como para que me dificulte la vida alguién a quién no le importo. Y tal vez sí, vos me importas mucho más que todos, porque el amor siempre nos salva de todo y todos. Pero si no se da, no se da. No hay marcha atrás.
 Mientras mis lágrimas caen sobre este teclado, siento como el corazón se me acomoda. Porque ya no daba más de lágrimas, estaba inundado de nostalgia. Así como no podés mirar directo al sol, como no podés meter las manos a la hogueras, no puedo ser si no es con vos (por lo menos hoy no)
Si voy para allá, o vengo para acá, donde sea que mire estás vos. 
Qué importancia puedo darle al amor, si nadie va a venir a rescatarme. Si ni siquiera puedo entender lo que me pasa hoy, porque sigo llorando y porque no puedo entender que ya está, ya pasó, ya fuiste aunque no hayas sido mío nunca. No es mi tiempo, no sos para mí, no soy para vos, no n a d a.
Me ahogo en miradas que ya no existen, sigo pisadas que ya gastaron la suela de mis zapatos pero aún así, sigo acá.
Qué me queda hoy más que seguir viviendo mi vida como hasta ahora, buscando la forma más fácil de aceptarme y de aceptar que el amor, las relaciones y todo lo que eso implica, no es para mí. Te amo.

Es que fue 
tu (no) a m o r
la resaca
más larga.


viernes, 22 de enero de 2016

Yo sólo quería unos mimos, un suspiro de tu ombligo.

¿Qué nos une? ¿Qué te ata a mí? o la pregunta sería ¿Qué me ata a vos? Porque de verdad, se me hace muy difícil sacarte de mi mente, dejar de pensar en todo eso que quiero y no tengo con vos.
Te miro y no encuentro nada que me haga esquivar tus besos, es en cambio, lo mejor que me ha pasado. Son el paraíso donde quiero estar. Tus brazos son mi calma y tus palabras mi perdición. Haces justamente eso, que me pierda en vos. Que cada vez que te vea me vuele la cabeza, mis sentidos se alboroten y sienta una inaudita sensación en mi estómago al observar como me hablas.
No sé que es lo que querés, no sé que es lo que realmente pretendo de vos. Pero estoy segura de que te quiero en mi vida para siempre (o hasta donde la mente pueda llegar) 
Una y mil veces lo dije, por un poco de vos dejaría muchas cosas. Y es injusto para mi corazón quererte tanto y no recibir nada a cambio, más que reclamos y cosas estúpidas de tu parte. Por momentos suelo pensar que es adrede, que sabés que te quiero y por eso me ponés a prueba. A veces, se me cruza una extraña idea de que querer alejarme, pero todo me hace volver: Esas canciones que tanto nos gustan me llevan a vos. Mis amigos hablando de amor, me llevan a vos. Y tus mensajes en plena madrugada, obvio que me transportan a vos y a lo bien que me haces sentir cuando me decís 'te quiero'
Verdaderamente no quiero juzgar tu manera de querer, pero no te entiendo. 
Quizás este tiempo no es de los dos, no estamos destinados, no estamos juntos en esto. Quizás la idea de la vida de que vuelvas cada vez que te vas es simple: Nos pone a prueba de a ver cuánto podemos soportar por amor una persona que no nos sabe querer, para así hacernos más fuertes. Y es irónico, porque desde que te conocí no quiero que otra persona sea parte de mi vida. No quiero servirle café a alguién más, no quiero permitir que nadie toque mi pelo en las mañanas si no sos vos. Mucho menos toque mi piel si no lo haces vos. ¿Qué es esto? Alguién alguna vez me supo decir que estoy cerrada a este sentimiento, ¿y sabés qué? puede que sea así. Pero por más que intente conocer a alguién más, con tu presencia en mí, es muy difícil. 
¡Me encantas de pies a cabeza! Y no es sólo esos ojos café lo que me atrapan, va mucho más allá: Me encanta tu mente, tu forma de pensar y expresarte. Me encanta todo tu ser. 
Ojalá algún día te des cuenta de verdad que no hay persona que pueda ser tan estúpida de quererte así, más allá de saber que vos no podés ni querés devolver lo mismo. Y ojalá yo ese día esté ahí, para seguir queriéndote y abrazándote como la primera vez. 
Me lastima saber que jamás te perdí, jamás me hiciste daño yéndote porque jamás te tuve para mí. Nunca me prometiste nada que no pudiste cumplir, yo sola me armé un quilombo en la mente con tu nombre. -es decir- nunca supiste decirme que carajos es lo que te pasa conmigo. 
¿Jugás? ¿Te divertís? Y no, no voy a pensar que es mi culpa, ¿sabés por qué? Porque jamás te busqué, jamás te hable en esos dos años que no nos hablábamos. Nunca. ((Y no, no creo que haya estado mal)) Acá el que vuelve sos vos. Aún después de haberme dicho que quizás podríamos ser amigos. No, no quieras decir que es mi culpa. 
Volver no es mi culpa, mi culpa es hacer de ese sentimiento una maraña de cosas en mi cabeza. 
Sé que puedo soportar alejarme, o que te vayas. Así que sí, hacelo cuando desees. Porque para que te quieran de a ratos, es mejor que no te quieran decía algún autor por ahí, y con cuánta razón! Tal vez a algunos sí, porque hasta yo lo he hecho, pero al menos no se hace cuando querés de verdad. 
Somos jóvenes y nos queremos divertir sin ataduras, pero perdón, tu amor es un vicio y no quiero salir. 

miércoles, 20 de enero de 2016

Jugar en off site.

Puedo hacer con tu nombre cualquier cosa: 
gritárselo a la noche (aunque nadie entienda el por qué)
susurrarlo (sabiendo que no va a escucharlo nadie) 
escribirlo en la arena o en papel (para luego borrarlo, o se lo lleve el mar)
cantarlo (aún sabiendo que nunca nadie lo escucharía)
usarlo en trabalenguas, en refranes y coplas (sólo por el hecho de leerlo y encontrarte ahí);
ocultarlo en un poema cursi como este.
Puedo hacer con tu nombre cualquier cosa inútil con él. Cosas que ni siquiera alguna vez alguién haya pensado. 
Lo único que no podría hacer con el, y, qué ironía, es la única cosa que sí me serviría de algo y no me sale: olvidarlo.

viernes, 15 de enero de 2016

Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz.

Pero el a m o r, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. 
Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado...”



“(...) Y resulta que te quiero.Total parcial: te quiero. Total general: te amo. [...] 




Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio.”

jueves, 7 de enero de 2016

shot at the night.

Una noche más, una más de aquellas que alguna vez tuve. Pensando en vos, siempre extrañandote. Encontrandote en cada canción, en cada letra que escribo, en cada palabra de amor que puea pronunciar.
Te extraño, y te amo. Te amo más que extrañarte. Porque el amor me hace sentir viva cada que me hablas, en cambiar extrañarte me hace un poco peor todos los días que estamos lejos. Podríamos decir entonces que extrañarte me tiene muerta, pero recordar todo ese amor que nunca te pude dar me revive un poco todos los días.
Quizás no es nuestro tiempo, quizás estos tres años no fueron suficientes para que alguno de los dos se arriesgue a estar con el otro. O quizás simplemente no me querés como yo a vos, no llegas a un tercio de lo que se necesita para estar con alguién. Quizás tus ganas de verme sólo se resumen en eso: g a n a s. Nada más. Quizás debería intentar olvidarte, e intentar arrancarte de raíz. Pero sabés muy bien que eso no es posible, el olvido no existe.
Por más que quiera, siempre te voy a recordar como aquel chico que alguna vez me enamoró con una simple sonrisa y una mano en mi cintura para despedirse a los 14 años. Te darás cuenta de que a mis casi 18 años, sigo en la misma que cuando te conocí. Enamorada sin causa. Pero esta vez de vos y casi de verdad, porque ni siquiera sé si creo en el amor. Pero vos hacés que todo sea posible para mí. Me volvés aire.
Te amo, te quiero, te adoro, te aprecio y te tengo un poco de cada cosa.

domingo, 3 de enero de 2016

Huída de amor.

Comienzo el año queriendo sacarme todo lo que me hace mal para comenzar de nuevo, sin piedras. ¿Él me hace mal? Ese es mi dilema.
Nunca podría decir que me hace mal porque no llegó ni siquiera a eso. El mal me lo hago yo misma matándome a recuerdos, a pensamientos que me llevan a él. Imaginando cosas que sé que jamás podría tener con él, porque estamos en diferentes sintonías. Ni siquiera cuando me dijo ''Ya estoy en otra. Pero podemos seguir siendo amigos, vernos de vez en cuando'' me lastimó. Me lastimé yo sola.
Me lastimé llorando día y noche. Me lastimé emborrachandome y contándole a todos los que me hablaban en el boliche que me habian ''dejado''. Cuando ni siquiera fue así. Nunca me dejó, porque nunca tuvimos nada. Y sin dudas, me lastimo todos los días pensando que un día lo voy a tener solo para mí.
Por un lado quiero olvidarlo, borrar de mi mente cada recuerdo que tengo de él, borrar los momentos que vivimos juntos,borrar su risa, su tono de voz, su mirada... Y por el otro, sé que por más que lo haga, él es la única persona que podría hacerme feliz.
Queriendome o no, respetandome o no. Es la única persona que quiero en mi vida. Es a quién quiero hacerle un café después de cenar, a quién quiero abrazar en las noches de lluvia, y con quién quiero despertar en las mañanas de Septiembre.
No importa a cuántos conozca y bese, una sola persona que ilumina el corazón con tan sólo una palabra. Y no sé si estoy dispuesta a ignorar ese sentimiento tan hermoso que crea en mi. Porque olvidar significa eso, ignorar. 

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